UN GRAMSCI A LA DERECHA
1º UN POCO DE HISTORIA
Aunque lo moviera un objetivo desastrado, no podemos retacear su éxito rotundo, ni su resentimiento. El primero nos sugiere combatirlos con sus mismas armas y el segundo es para aclararlo haciendo un poco de historia.
Con su infancia signada por un grave defecto físico, su padre preso por peculado más un cáncer lento y terminal, Antonio Gramsci, socialista y fundador del PC Italiano, obtuvo la enjundia para una militancia reivindicatoria, que lo llevaría al mismísimo Komintern. Poco le duró. Al tiempo sería apresado por un atentado fallido a Benito Mussolini, y finalmente, después de nueve años, moriría a poco de ser liberado por el propio Duce.
Su larga bibliografía no lo hubiera destacado del bajo clero marxista, como lo hicieron las masas recién ingresadas al padrón votando con apatía. Ese hecho le sugirió la necesidad de convertir a la sociedad para alcanzar el Poder sin tanta lucha ni sangre, y se lo encargó a los intelectuales. El arte y el cine que de lejos lo hacían como amateurs, hoy activan con fijación pedagógica por todos los medios y hasta superan al “maestro”. De la “expresión” poca ya está libre de la infección progre. Secundarias y cátedras fueron sus dilectas hasta el actual abordaje a las primarias, con los pequeñines aún trastabillando con las tablas. Por eso decidieron “formatear” a los docentes que deberán inculcarles un elemental marxismo, ése que jamás se instaló ni matando a 80 millones, cuando el liberalismo ya descollaba, y como si no lo hubieran adoptado los chinos ni nos dispensara un confort ni imaginado hace seis décadas, y todo además venciendo su continuo palo en la rueda.
Su paciente plan fue demoledor. En vez de azuzar a los obreros que poco podían más que huelgas y apalearse con la Policía, les vendieron la “utopía” a los universitarios, los que ya recibidos se explayaron a los medios escritos y audiovisuales, y otros difusores afines a la zalamería y la protesta siempre con fáciles audiencias. Otros calzaron en sitios clave de las artes, las letras o el cine que les permiten seguir con su diaria “zapa”, en crónicas, filmes o libros, como parte de la insomne “docencia”.
Esa jugada “cultural” desactivó mucha de la violencia de las calles; se toleraron mejor los paros obreros, pero nada sació a nuestros rabiosos activistas que viven para el conflicto y la violencia, en su apuro por asaltar el Poder desde sus ONGs y gremios radicalizados.
Adolph Hitler ya había creado el Ministerio de Educación Popular y Propaganda, a cargo de Goebbels, cuando Gramsci licenció a los obreros de ser cabeza de playa en el desembarco de la Revolución Proletaria, multiplicando sus fanatizados hasta infectar todo, aun partidos nada afines con complejo de culpa, como millones que ni se atreven a decirse de Derecha.
Su larga prisión le permitió detallar las mil formas para su constante persuasión, apelando a la sensiblería popular; la inversión de valores aquilatados y la exaltación al Olimpo de los “héroes socialistas”, mitificados al hartazgo. El gramscismo prendió en la Argentina con tal vigor por la previa invasión anarquista con sus ínfulas e impertinencias, y hasta lo facilitó el General, al confrontar con el capitalismo y el liberalismo, de cuyos bienes goza el orbe sano y aun las élites de las dictaduras. Por su parte, Perón y el sindicalismo dieron con igual conclusión, pero colisionaron al disputarse igual clientela, exigente, haragana, con un sentido común estomacal, envidiosa y proclive a comprar fantasías.
“Intelectuales al servicio” incitan, al cine sobre todo. «a enmendar la historia y la verdad, para que modifique las pautas morales y culturales del sujeto para insuflar sus temores, fobias o resentimientos, y dejárselo “maduro” para poder ellos consolarlo e integrarlo.»
La Universidad y la secundaria cayeron por la sensibilidad a las causas nobles, de jóvenes con pocas responsabilidades, y en medio de un desorden provocado para degradar los deberes, los valores y hasta la realidad con tan desparpajo que ya ni las formas cuidan.
Diseñan su feroz propaganda enarbolando Derechos Humanos que violaron al hartazgo, y con la utopía por capirote para ocultar sus latrocinios, difundirse o silenciar; introducir en la escuela su historia mendaz, «por la necesidad de cubrir todas las áreas para no resignar el Poder, lo que no podemos permitirnos.» Y así, como en un acto interno del PC para sus cuadros, cuando los oye un pueblo “pancista” y sólo progre de la boca para afuera.
2º REIVINDICACIÓN DE LA DERECHA
La Derecha se define por el modo de vida que prefiere, su apego a la autodeterminación, a la convivencia y al Derecho, extralimitado por anarquistas y populistas que jamás serán demócratas. Eso nos obliga a una cohesión que nos fortalezca y a una promoción sin desmayo. Pocos aún lo perciben, pero en ello nos jugamos mucho más que ciertos bienes materiales.
«No soy liberal. Siempre defendí los intereses nacionales», dicho por Melconián y tantos otros, como tomando distancia del “cuco”, al que la pertinaz zurda le colgó el sambenito. Urge instalar el orgullo de ser de Derecha; si ella nos avergüenza no existimos como tales. Fomentarla como un estilo de vida y de las libertades que todos pretendemos -aun los que quieren cercenar las del resto-, y ya amenazadas por insignificantes minorías.
Impedirles tergiversar la realidad para construir algo valedero con el liberalismo, también en la picota por los ideólogos primero, y luego por millones que, “de oficio”, por deporte o por falta de algo que decir sueltan algún slogan barato. En un filme bastante insulso, una amiga de una “dura” Bullock, le pregunta intrigada: «¿Pero tú lloraste alguna vez en tu vida»? «Sólo cuando ganó Bush» le confiesa ella. «¿Cuál de los dos?», insiste la otra, y allí Sandra puede hacer su doblete o el del guionista: «Con ambos», en un bocadillo fácil que jamás harían con ben Laden o el Castro que acababa de fusilar a otros tres balseros.
De su nada que mostrar nace su constante necesidad de atacar a la Derecha y a cualquier “derechoso”, que les son indispensables para apoyar la jabalina y dar su pobre saltito. Los denigran al grito de «Golpes nunca más», cuando pocos hubo sin apoyo de la mayoría del pueblo ni gran culpa de la corrupta política, y cuando el de la guerrilla fue el mayor y para imponer una dictadura feroz, no para apaciguar como debían hacer las Fuerzas Armadas, que cuando no las usaron, fueron obligadas por las trampas a la Democracia, latrocinios o golpes palaciegos de la política, con muchos de la “casta” detrás de los tanques.
Ser “derecho” deriva de poseer los genes o sentir la necesidad de abastecerse a sí mismo, sin ni considerar la probabilidad de ser un mantenido. Uno que de poder, prefiere pagar el valor justo de algo, para recibir la calidad debida, y a su vez cobrar lo que vale lo que él brinda, produce o fabrica. La manipulación de esa tan delicada ecuación lleva al caos y al atraso tan absurdo que nos sacude desde hace décadas.
Los valores inherentes a la Derecha y el Liberalismo fusionados a lo Social serían la mejor opción para los pobres. Su conjunción les brindaría previsión y juego limpio, seguridad, y un ascenso social que sólo dependería de su esfuerzo y conductas ante la vida, y no del “humor” de los que los extorsionan.
Mirar al otro de nariz parada es estúpido, soberbio, pero no exclusivo de esa Derecha que dicen, sino que aflora en cualquier segmento social, que si no es por ideologías, creencias o razas en otra flaqueza humana como la maledicencia y la envidia, que muchos azuzaron desde el Poder en vez de combatirlas desde la cultura. De todos modos, la Derecha es la que menos puede caer en tales flaquezas, porque licua las mejores intenciones, no prueba solvencia ni sanas ideas, y menos buena educación. ¡Todo lo contrario!
Muchos “soberbios” que se dan la gran vida, de “derechos” nada tienen. Con la boca llena de Marx viajan en primera a inalcanzable hoteles a costa de los pobres que les creen que buscan la igualdad. El engendro que balea a la embarazada caída, o al que va con su niño para robarle el auto, ¿son de derecha? ¡De serlo no los protegerían los abolicionistas ni la politiquería ni el puntero zonal!
Les fue fácil plantarle su “impopularidad” porque millones lo ignoran, mas son de Derecha. Su estilo de vida, sentido de propiedad, economía, formación y creencias sean los que los progres desprecian, y que de poder los destruirían, para quedarse con sus bienes y encerrar o eliminar sin más a los que se rebelasen contra su mayúscula farsa.
Muchos pudientes, aunque en el comercio, en sus profesiones liberales o en la industria den trabajo económicamente válido temen definirse. Fue tanta la saña, que ya casi nadie pasa del centro. No ven que los que codician lo que les deja el Estado-Toma-Todo, y hasta lo íntimo como su hogar o el libre arbitrio privado o comercial, nada tienen de “derechos”.
Esa miopía es un suicidio a término para millones anquilosados en el entertainment o en el confort, ajenos al activismo que emponzoña el saber, la cultura o el arte victimándose y a la vez destruyendo valores caros al honesto, al que convence de que sus carencias se las debe a la Derecha. Sólo por esa más que amenaza, las “palomas” deberían plantarse en sus sanas convicciones, exaltar sus valores y usarlos para identificarse con la Derecha, en una batalla que también es la suya.
El resentimiento motiva al progre. Alguien debe mantenerlo, ya productores, industriales o pudientes, ¡los grandes responsables!, cuando el bienestar y los miles de adelantos, frutos del capitalismo liberal, hoy son gozados en el orbe libre y hasta por los tiranos del resto.
Los “pies” del mundo eligen el liberalismo, el que ensambla con la esencia del humano. Olvidados de sus multitudinarios genocidios, para sólo “alcanzar” miseria para todos, hasta Rusia y China al fin entendieron que sin él no crece la riqueza ni vale la pena vivir. Por eso no temamos difundir este blog con la única recomendación de leerlo al menos.
Marcar las burdas mentiras del activismo insomne, en el arte, la prensa o el cine, el más demoledor de su gota china, tejida en guiones románticos, humorísticos o dramáticos, que de paso “venden” sus parabienes de ficción y su “utopía”, siempre a futuro.
La Derecha debe unirse al margen de ideas o creencias que disgregan. Representa lo que la mayoría querría por entorno, con libertad para elegir dónde, cómo y de qué vivir siendo limpiamente y sin afectar los derechos de otros ni la propiedad comunitaria.
Mientras que en sus editoriales endiosan a sus íconos, sus escribas infiltran a otras con la misión de vetar o sofocar a los no afines. Debemos fundar las nuestras, mostrar sus falsos logros y sus fantasías sólo creíbles por sus fanatizados. Editar libros que esclarezcan y nos ayuden a defender la libertad, a valorar el deber cumplido y la propia responsabilidad.
3º DEFINIENDO LA DERECHA
Derecha y Social parecen no congeniar por sus previas “cargas”, cuando en verdad ambos se precisan y complementan para que el bienestar sea general, sostenido y estable, nunca temporal, producto de alguna buena racha o de artilugios monetarios, que al agotarse nos dejan de a pie. Procurarnos una República bien administrada sin tolerancia al delito común o institucional, sin fisuras ni nada que tergiverse la letra o el espíritu de la Constitución y las Leyes sería posible con una nueva Derecha, Social, Liberal, Humanista y compasiva, no complaciente, y ceñida a muy rígidas normas, sin hijos ni entenados.
El liberalismo no es la Justicia Social del peronismo. Es la real Justicia Social La mejor para pobres y ricos, acatando los tratos abiertos y echando a sus comunes sanguijuelas que los empobrecen a ambos y engordan bandidos. El liberalismo no la “vende” para ganar votos. Hace algo mejor, más durable: la facilita, la asegura y le garantiza a cada uno sus frutos a través de la producción, y no con limosnas que empobrecen al que las recibe y al país.
En países de Derecho el común goza de buen pasar o uno medido, sin privaciones, porque no precisa o no se procuró más, pero no busca rebanarlo de otros. La arquetípica clase media, de buen pasar sin excesos, como los pudientes con sobra de todo, suelen coincidir en las virtudes que denigra el populismo, pero los inmunizan al veneno de la demagogia. Cierto es que de los más ricos muchos medran con el clientelismo prebendario o gozan del repulsivo nepotismo, pero esos bandidos que de derechos nada, suelen fungir de progres.
No asumirnos de Derecha, ayuda a la feroz campaña de una zurda inflada por la inercia de un rival muy ocupado, cómodo o “entretenido”. Sin un partido de Derecha con magnética tracción, sin convicciones ni ganas de complicarse, millones se contentan con el Centro.
La Izquierda machacó hasta instalar el vergonzante ser de Derecha, luego ubicó al odiado nazismo en esa mano para, como su contra parte, facilitar su copar casi todos los resortes y los spots con los resonantes latiguillos del stalinismo marxista, inspirando a sus devotos del llano y a millones no imputables a repetirlas en cada ocasión, propicia o descolgada.
No contentos con eso, nomás asoma alguien que promete orden o justicia, la “colmena” venenosa salta con sus aguijones prontos para expulsar al atrevido. Así nos privaron de la gestión de capaces, honestos y moderados como Abel Posse y Ricardo López Murphy, que están a años luz de Le Pen o Alejandro Biondini, a la par que idolatran, sostienen y validan a sus “proceres”, terroristas probados del extremo izquierdo.
Nuestra Derecha difusa debe asumirse y alumbrar otra, comprometida en sus principios y capaz de réplicas veloces y dañinas a cada sablazo enemigo. Si nos invadieran, abatiendo a cada uno que desembarca jamás harían playa, pero si dejamos que unos cuantos hagan pie, al despertar se habrán abroquelado, cubrirán al resto, y ya será imposible pararlos.
En política exterior propugnamos comerciar con todos no ayudando a asesinos de masas, racistas o violadores de derechos fundamentales, y nunca premiar o adular a sátrapas de Laos, Irán, Camboya u de otros con piel demócrata, cuando la Gran Patraña persigue a los que debieron frenar el masivo ataque inspirado por ella y sus númenes, Castro, Chávez, el Che y nuestros ideólogos, nunca acusados de sus crímenes “difusos”, pero que conforman el contundente martirologio de miles de muertos y más todavía torturados en vida.
Defendamos nuestros valores relegados por la marea vulgar para ufanarnos de ellos como de cada logro de la Derecha, a veces solamente por las condiciones que ella nos garantiza. Sin jactarnos de posesiones ni conquistas, agradecerlos con humildad, pero no ocultarlos ni minimizarlos, porque cada producto o cosecha récord, si no rinden más bienestar es porque gran parte se la rebañan los parásitos ¡luego de adjudicarse todos los méritos!
Sin presiones la mayoría preferiría su libre albedrío responsable; sería honesta para no marginarse; elegiría la mansedumbre no exenta de coraje para defender su libertad y a su clan. Por inercia sería “derecho”, pero el run-run le dice que la Derecha y la propiedad son perversas, repudia al que posee, y si toma un empleado pasa a ser otro negrero.
Si la Derecha accede al Poder, los Peregrinos de la Nada del orbe llaman a cerrarle el paso y se aplican a corroerla sin ahorrar medios ni esfuerzos. Le imaginan miles de calamidades cuando de triunfar ellos sumirían en mazmorras a los disidentes, despojarían de todo a los que tengan algo y ejecutarían al que se resista. Basta ver su histeria cuando se los critica. Orquestan un repudio “al sectarismo” pese a que en el PC como en sus regímenes exigen ciega sumisión, y son implacables contra los que no concuerden con ellos, ¡acusándolos de querer imponer “el pensamiento único”!
Ya desde la primaria el cerebral laundry gramscista propicia otros significados al lenguaje para someter a la sociedad invirtiendo su lógica y el elemental sentido común. Santificaron el cambio sólo por ser cambio, aunque suela llevar a depravaciones y esclavitudes.
Este marxismo cultural más pérfido que el obtuso nazismo, no dejó de bendecir la “nueva sexualidad” sin límites, como en España. Perdió la República, pero a la muerte de Franco volvió con todo tras la prohibición, para con la vaselina del humor ilustrar a los niños con filmes como Alí Babá y los cuarenta maricones, sobre las diversas relaciones carnales, sin olvidar la pedofilia ni la zoofilia, «que son otra realidad como los escraches», excediendo las atribuciones que les cediera el pueblo para administrar la enseñanza de las ciencias y no para operar en sus creencias, gustos ni intimidades.
Tras seducir o enquistar a los docentes resistivos a sus belicosos sindicatos marxistas y de marcar al rojo a los pétreos, les sobran cotorras para sembrar su odio al capitalismo liberal en un tierno sabotaje que fructificará, en trabajo a desgano y en no dar resuello al resto.
La metástasis mafiosa exige jugar su juego sin hesitar. Militar de toda forma imaginable, como el gramcismo que ungiera a miles de todos los gremios, desde los obreros a los de los altos estrados, los editoriales o los del arte, con “la orden” de adoctrinador insomne a un conjunto muy superior, con intereses dispares y aun opuestos a los de sus grupúsculos de quejosos. Contrarrestar tamaña influencia, banal, dañina o retrógrada, siempre para disgregar y poder seguir exprimiendo al que produce o vive de su propio esfuerzo.
Hacerle saber a la casta política y a su parásita corte que nos el pueblo “somos” el Estado, y no los elegidos para representarnos sin limitaciones; que vamos a recuperar tal potestad y lo birlado desde la alevosía del Poder. Listar las verdades y los mentís a sus falacias para que aun el más desatento no tenga excusa para seguir ignorando o tragando sapos.
El liberalismo, la única utopía que puede constatarse conlleva al verdadero progreso con sus principios y su Derecho responsable, para poder retrucar con el boca a boca o por las ágiles redes sociales, que ni los tiranos pueden imponer su dirigismo “facho”, del que se sirven ellos y los suyos, y jamás el pueblo.
Indignados made in Argentina no pone condiciones a sus adherentes. Si son honestos, si pretenden un gobierno transparente, que siga un plan predeterminado, consensuado por los votos en elecciones sin ventajas, que sea fiel a la Constitución, a la República Federal, a la Ley y a la alternancia, será de los nuestros aunque no lo confiese. ¡De ser lo opuesto no podrán hacer otra cosa que optar por el silencio!
De lograr ésas, las condiciones que proponemos asegurando convivencia e impulsando las mejores realizaciones para la Nación y sus habitantes, a cualquiera que le encarguemos llevar el Estado a buen puerto, de la Derecha, del Centro o Socialista, será sólo un matiz.
La utopía es una tóxica burbuja de jabón. Ilusiona con un imposible, y como tal nada hay que conforme al crédulo. Contundente, el capitalismo liberal inunda todo con los frutos que imponen el libre albedrío y la gula de un consumidor que debería moderarse. Pese al confuso adoctrinar que padece, la gente vive y muere por y para el confort, y si se decide a emigrar de la calamidad de esta Argentina, tomada entre los populismos y los cacos, no elige sus “paraísos socialistas”, sino centros del mundo libre, pletóricos y previsibles como lo son las democracias de Derecho.
Urge parar su verborrea de cuenteros a sueldo por los medios serviles; retrucar esas sus falacias que el común repite como cotorra en su casa, el almacén o la oficina. Escribir a los diarios o llamar a las radios buscando acortar la brecha con “la expresión” que, ya copada, intenta convencernos de “su realidad idílica”, apenas pintada, pero inexistente para el ser productivo y para la inexpresiva y condicionada oposición.
Vital nos será divulgar la esencia y los cuasi “milagros” del capitalismo liberal, ¡y sin como ellos esclavizar a sus súbditos! Desmentir los “cucos” que le endilgan los parásitos y los incapaces. No flaquear, porque en esta cruzada nos jugamos la posibilidad de consolidar los valores y estilo de vida que queremos legarle a nuestra descendencia, nuestra libertad, e incluso la vida si lograran imponer sus regímenes de terror.
De no ser el preciso “derechistas” deberíamos aceptar llamarnos “conservadores”, ése del que se burlan como “conserva”, elitista o antiguo, cuando nada debería desecharse por su edad, y menos cuando lo reviste la invencible verdad. Aunque solitaria, nuestra misión deberá ser recuperar y preservar todo lo sano y las costumbres que fueron demolidas. De innovar que sea por algo mejor y no por lo más nefasto e ilícito de la decadencia.
Volvieron a rasgar el todavía convaleciente tejido social inyectándole odio, toda su ciencia para gobernar. No dejaron estrato sin descomponer desde la decencia a la autoridad, cuyo vacío llenaron con el “cualquiercosismo”, populista, contra cultural y corrupto.
Muchos fingen no saber qué son Izquierda y Derecha, como si sus diferencias fueran sólo de gestión y jalasen parejas, cuando las divide un abismo: el respeto a la Democracia, a la libertad de elegir, a la educación, el estilo de vida y el de propiedad nada menos.
Sin vanagloriarnos por posesiones -que nada nos llevaremos- ufanarnos por lo que somos sin rubores ni soberbia, aunque en mil casos estaría harto justificada por las trabas que la incuria mediocre le impone a una mayoría abrumada por el mero sobrevivir al dominio y la carcoma de los inescrupulosos.
Promovemos la República Federal cuya Constitución habilita un progreso sin acechanzas al repartir los controles y las responsabilidades. Unitaria no sería por fuerza aciaga. Es peor el federalismo feudal del gobierno central a las provincias. Entre las primeras metas de la Derecha está exigir incluso en foros internacionales, una Reforma Política que lo asegure.
Sin el activismo y sus bajezas ni parásitos persiguiendo al productivo, no habría miseria ni precisaríamos alianzas indeseables al hombre “derecho”. Lo suyo es producir o laborar, y aun así suele perder. Los retorcidos que viven de arriba o esperando que otros hagan algo para quedárselo, invierten las culpas y hasta los acusan de pasividad ante la represión que ellos forzaron con sus crímenes, cuando la ordenó un gobierno legal, democrático, la clase política en pleno, salvo sus ideólogos, y cuando el que alimenta la caldera que mueve todo no puede distraerse, como ellos, en bastardas disputas. ¡No se lo permite la realidad!
Tras usurpar caros valores que nunca honraron como otros derechos humanos, se dicen la antítesis de la Derecha, previamente pintada elitista, insensible y aun nazi, por el supuesto de ubicar al führer en tal sector, cuando él se inspiró en las máximas de Carl Marx para su Mein Kampf, y cuando ellos, fascinados con el adoctrinamiento de la niñez sea hitleriano o castrista intentan imponer su mafioso idealismo desde la púber primaria a la Universidad, mientras que la Derecha propicia que los eminentes puedan dictar sus clases sin censuras ni revoltosos para que los futuros “delfines”, más que de ideologías y fobias, se nutran de lógica y sentido común, hoy raleados, con los que podrán adornar sus profesiones y nutrirse de los mejores valores en beneficio de todos.
Sin su “poder de fuego” mediático y cultural, la zurda no tendría defensa, como no la tiene el desclasado sindicalismo con sus bloqueos, extorsiones y atropellos a la propiedad con la anuencia de un Poder faccioso y el dale que va de jueces permisivos o coaccionados.
El ser cabal a salvo de la “conscientización”, sabe que el marxismo fue un flagelo impuesto fusilando o desterrando a millones de disidentes y endiosando el terror en países “débiles” a sus sangrientos “paraísos”. Escudados en “su” mentida Democracia nos la venden como la redención celestial, cuando ya dudar de ella es una herejía que puede acabar en la pira.
En lo económico el comunismo también fracasó, en la RDA, en Chile, en Cuba, en Rusia o en la China de Mao, y pisando millones de cadáveres. En todos fue gris, tedioso, sin pizca de la sal de la vida, sin esfuerzos, certezas ni desafíos, como le dijeron unos estudiantes a un Che Guevara que vivía en Praga pasando por comerciante español en maderas.
La Derecha prefiere menesteres que elevan la calidad de vida. La Izquierda, su misión de denigrarla, gracias fácil empleo del Estado o en algún ente ad hoc que los mantenga. ¡Qué precio debió costarnos su pesquisar el no título de Juan C. Blumberg! Falta pueril, y fruto casi seguro del hábito de llamar ingeniero al mero técnico en ciertos países y en parajes atrasados. Contra sus corruptos catones, muchos titulados por comulgar o amenazando a la mesa, debería haber hecho algo mucho más grave para perder su calidad de Señor.
Pese a su grave desconocer la Constitución y a las trapacerías de su Gobierno, poco se los liga a las carencias de salud y seguridad; de buena educación y de una justicia que falle a tiempo y en forma; que impida abusos o desbordes del Poder, y un deterioro institucional del que con Fuerzas Armadas inermes, sólo se sale con otra guerrilla de opuesto signo.
En tanto no surjan líderes para conformar un partido afín, podremos apoyar a los que no desvirtúen nuestra esencia cuidándonos como la rana de los escorpiones. Demás sabemos del viscoso peronismo mejor abstenerse. Perder la identidad sería rifar nuestra meta.
De triunfar lo correcto los “derechos” podremos seguir nuestros quehaceres. De volver los necios y su desprecio por la lógica y las jerarquías nos darán la razón, y nos fortalecerán. En USA alguien levanta un tubo y habla con el C.E.O. de Toyota. En la Argentina cualquier pelagatos en personaje, puede impedir que el C.E.O. de Toyota se comunique con su jefe.
¿Por qué la Izquierda execra a la Derecha sin ni justificarlo, si luego pretende ser tratada con talcos y algodones, y se escandaliza a la menor crítica o contradicción?
Mientras que la mayoría debe trabajar y producir para sostenerse, la pléyade progre goza de lujos ni soñados por los humildes, que viven al día, “detalle” achacado a la derecha capitalista, cuando sin ella millones deberían producirse los alimentos y poco más, del surtido actual, abundante y hasta excesivo. En los países con derechos y libertades los pobres son menos pobres, y la mayoría por sus vicios o impericias, y no por la perfidia del clientelismo “protector” de los iluminados como aquí.
Por algo el orbe adopta el Capitalismo Liberal. China en lo económico, y regulando ciertas libertades cívicas, “antigualla” de las democracias donde cualquiera viaja pagando boleto y aun colado, ordena su vida sin la venia del comisario asignado ni temerle al alcahuete del barrio.
Mao ya probó, con millones muertos y infinitos daños, que sin libertad económica cunde la hambruna. Les resta aceptar que sin ella plena serán una saciada colmena, pero colmena al fin. Como cualquiera, el artista tiene derecho a babearse por esos regímenes opresores y criminales. También la tan vapuleada Derecha, a condenarlos y a negarse a consumir su “expresión artística” sea cual fuere ésta.
Para atraerse votos prometen redistribuir lo que el país productor genera o extrae con sudor y dedicación, algo tan genial como matar la gallina de los huevos de oro. Además lo esquilman con su camarilla parásita que sólo consume, demuele o traba, menguando el ya escaso ingreso de los menesterosos a un ingreso digno. En honor a lo justo nadie debería tolerar tantos parásitos, nada inválidos y de tan revulsiva calaña.
Nuestro fatídico pendular de la sima a la cima y del cielo al averno se eterniza al insistir en armar un puzzle con las piezas erradas. La prédica zurda, por andariveles míticos obnubila el modelo eficaz. Adoptamos “piezas” sin futuro, ya radiadas, y descartamos las correctas, las que sin vacilar elegiría la mayoría silente sin presiones falaces, ¡y sin duda las mejores!
Debemos cuidar al “hacedor” incansable cuyo entusiasmo no ponen los meros “decidores”. Con ellos y tantos más que sólo pretenden y aceptan lo merecido, no es exagerado aspirar al tercer espacio del espectro político. Muchos más deberían coincidir con nuestras bases, porque son las que reclama la mayoría del gran conjunto, voten por quiénes votaren.
Progres de cola sucia niegan su dominio en los claustros, y embisten contra la “reacción”, cuando catequizar en la enseñanza es intolerable. Lo suyo es victimarse para que uno de los pudientes, industriales, productores o el mismo Estado, sea obligado a mantenerlos.
Cual esas hadas confinadas en sórdidos torreones, o aquel “Viva la Santa Federación” sólo en los membretes, la usurpación derogó la República con la ridícula, mas infalible idea, de que el mundo nos acecha para dañarnos, quitarnos nuestras riquezas o someternos.
Dueños de la mise en scène, desprecian a productores y proletarios, se arrogan la Verdad y la Sensibilidad. Sus slogans ocultan que el único en un sistema de Derecho que brinda la bonanza que miente su “utopía-zanahoria” es el liberalismo, al que con un injurioso “neo” tratan de ligar al nazismo, ¡cuando ellos arrastran reales fracasos e incontables crímenes!
4º LA CLASE MEDIA
La clase media como la Derecha más que por sus bienes, justos, de sobra o incalculables, se definen por conservar los eternos valores, por el sitial donde ponen el estudio, por el buen gusto y su educación, nada que dependa del dinero, y como la política atiende más a la opinión pública que a cuidar sus actos, deberíamos obligarnos a la crítica constructiva, para que se refleje en las encuestas, que ellos auscultan como hipocondríacos.
Ella más que el acomodado que tiene más recursos, debe resistir sus ataques con firmeza y sentido de clase; conminar a los medios a custodiar la Constitución; militar por todos los medios, reiterar sus atropellos, latrocinios y parches que agravan el problema; no votar a los corruptos y ayudar a los fiscales comiciales para estorbar su sistemático fraude. Llamar a las plazas para reclamar seguridad, justicia y convivencia, la educación sin gremiales ni sectarias mafias, y el respeto a todo derecho, como el de propiedad, siempre en la picota.
Proteger la elección de vida de quienes acatan la Ley y de esa clase media que es baluarte y asiento de la Derecha, la moral y la honra, aunque sin tanta consciencia desde que los bellacos y los vándalos conculcan sus libertades y le endosan sus fobias. Tras aniquilar a millones en gulags o convoyes helados en morosos tours a Siberia y exportar su fantasía contumaz al orbe, el stalinismo travestido de demócrata, insiste con su sed de dominio.
El nuevo “intelecto” se esparció como las esporas de cizaña a la brisa, sin respetar formas y abusando de todos los medios, casi como la reacción en cadena del átomo y con peor efecto, algo posible porque la Derecha y la clase media, demasiado formales y educadas, se resignan a espectadoras permeables, desde el sillón de la TV y con la Coca al lado.
Sebreli habla de Derecha populista cuando tener dinero sin principios o sólo oponerse al marxismo y saquear al Estado y al productor está lejos de ella. Miles hay pudientes que no pueden justificarlo, mientras que el decente, que vive de ingresos medios, sin carencias ni derroches, no sólo lo es, sino que tiene grandes posibilidades de escalar en la vida.
Llamar a unificar las Derechas, la consciente y la de los que lo ignoran como muchos de la clase media, que lo descubrirían indagando en sus temores, pretensiones y expectativas ante la vida. Sin el activismo falsario, miles de familias serían de derecha, demócratas, celosas de sus valores e implacables con la casta bandida.
5º SOCIAL DERECHA LIBERAL
Alentar a las provincias a alcanzar su madurez para consolidar una República Federal rica, sin tutores ni absolutismos proclives a la corrupción que debemos erradicar, como el juego sucio en la política, algo iluso mientras nos votemos corruptos. Lo Social está en la esencia de la Derecha y del Liberalismo como el Nacionalismo pragmático, sin más rechazos que a los totalitarismos.
Podríamos decirnos Republicanos como en USA, y rechazar el “conservas” y el retrógradas que desmienten sus tantos logros sobre el populismo paralizante, y todo otro término que no refleje la verdad, como ése “progresismo” suyo, degenerante y regresivo.
No prohibir nada legal, íntimo y personal; sí persuadir a dejar ciertos vicios, y perseguir o gravar “pesado” a los que generan o mercan con los variados tóxicos y degradantes.
Derecha Liberal se describe sola, pero las injurias que le endilgan nos obligan a definirla por las premisas que la condicionan, aunque las futuras gestiones podrán imprimirle otro matiz sin anular o tergiversar la letra ni el espíritu de la Constitución, garantía necesitada por todos, y a la que deberemos proteger con un expeditivo desplazar a los que renieguen de ella, colocar a los ya previstos, y llamar a elecciones para el resto del período.
Respecto a lo de Social manoseado por cada “improvisado”, con buena fe no sería preciso aclarar que la sensibilidad está el génesis de la Derecha, cuando para ellos se reduce a la limosna a cambio de sumisión, a rentar el ocio improductivo, a subsidiar unos comestibles, transportes y apilar feriados y jolgorio con motivo o sin él. En los países dignos de imitar y para nosotros ya inalcanzables, el humanismo bien entendido es moneda corriente.
Con su fobia y la común cerrazón, una profesora por radio Nacional degradó al Mercosur que nació en los 80s como «producto de los 90s», necesitada de atacar a la “derechosa” década, rescatada del naufragio alfonsinista. Ciertas prácticas de la Derecha, en legítima defensa, o arreglando los desaguisados que dejan, si no fueran más o menos drásticas no servirían. Por caso, las criticadas privatizaciones pudieron ser mejores, si ellos antes no las hubieran inundado con su parásita clientela, que las saquearían y desmantelarían.
Deberá ser condición sin equa non diseñar un Procedimiento de Emergencia con los pasos para preservar la República, la Constitución y sus componentes, de todo posible desvarío que podría ser nimio, pero también un salto al vacío de imprevisibles consecuencias.
Deberá ser el Manual de Procedimientos más importante de los muchos precisados para acabar con los caprichos del “dueño” de cada “quinta”, luego de derogar la autoridad y los que un día hubo. En el exterior todos, hasta el famoso Balthazar del Village, tienen el suyo específico para que todos sepan cómo proceder en cada caso, conozcan la línea jerárquica a respetar sin tutías, igual para aclarar dudas, unificar, fortalecer y respaldar al que debe tomar medidas, algo imprescindible en nuestra Babel polifónica con miles de opinantes, titulados o borricos, creen tener respaldo divino para decidir lo que sea.
Los politólogos suelen bajarle el pulgar al candidato si carece de “magnetismo”, cuando el votante debería evaluar sólo el carisma de sus propuestas, en otro prejuicio a eliminar por anteponer aspectos físicos o histriónicos que nada aseguran capacidad, visión ni decencia.
No seremos afines al Peronismo y tampoco sus enemigos. Sí rechazamos sus métodos y la voracidad que los obliga a convivir con un encontrado espectro ideológico, cobijar a miles de indeseables sin lustre o ideológicos, en una incongruencia que fractura todo lo que se le pone por delante como lo prueba la actual calamidad, económica y convivencial.
6º NUESTROS DEBERES COMO SOCIEDAD
Un padre que pretenda inculcar la moral y las costumbres no irá lejos si le llevan la contra. Si el mayor prefiere la TV en la mesa a su oferta de diálogo, si la “nena” anda en malas juntas y se ratea a la escuela; si el tercero fuma como la madre que le da dinero, toma de más y dispensa sus penitencias; si al tener que trabajar no puede proteger de tal clima al menor, que ya ensaya rebelarse y faltar el respeto, y si encima muchos de afuera con muy malas intenciones apoyan lo peor y lo llaman malhumorado y antiguo. Esto más común de lo imaginado, prueba que desafiar la autoridad, quejarnos de todo y desconocer las reglas y órdenes conspiran contra nuestra propia convivencia y las sanas costumbres.
Debemos apegarnos a la Ley y la Constitución. Contrariarlas no es gratis, y aunque no se lo padezca de inmediato, el caos y sus mil efectos nefastos solemos pagarlos caro, y con salud y sangre. La mayoría se queja de todo y las mil trabas al diario vivir, pero vota a los que las bastardean, porque pocos relacionan sus pesares con el desorden institucional.
Pagar el valor de algo para exigir la calidad requerida, y para poder cobrar lo que merece nuestra labor. No comprar robado ni falsificado evitará que roben y encarezcan el resto. Con una Justicia muy cara para la nada que rinde, precisaríamos más que nunca reflotar la aletargada condena social y la ira, déficit que nos llevó tolerar lo repulsivo sin inmutarnos.
En USA, sólidas placas limitan el ingreso a la escuela de música o a cualquier otro edificio sin motivo válido; aluden a lo ilegal del acto y a la pena al que incumple, sin que nadie las cuestione, probando la voluntad de aplicar la Ley, ¡pero también de someterse a ella!
Cualquiera es libre de pensar lo que se le ocurra, pero el candidato a presidir el país debe definirse en temas vitales para saber a tiempo si es lo que sus “empleadores” queremos.
Mandar notas propias o reenviar otras valiosas a diestra y siniestra, con denuncias o datos vitales para juzgar lo tanto turbio o ilegal. Redundar con cartas de lectores, mensajes a las radios, e ignorar los actos y shows de los que reniegan de la Ley y el Derecho, o si “sólo” protegen el delito y lo ilegal. Aprovechar las versátiles redes sociales y la web que logran derribar a cruentos tiranos que fusilan o encierran por décadas a meros disidentes, y aun convertir la chispa del verdulero inmolado por los abusos de Mubarak en Egipto, en una imprevisible deflagración en el abusado medio Oriente.
Debemos por último respaldar las propuestas de Indignados made in Argentina, como uno más. No exclusivo de la Derecha ni de otro partido o división, “nuestro” Indignados pone pocas pero fundamentales condiciones, afines y anheladas por la mayoría decente, no complicada con ideas estrafalarias ni negocios turbios, que deberían ser respetados por cualquiera de ellos.
Son cambios drásticos, que evitarían los saltos al vacío, la corrupción, y cortarían de cuajo cualquier desvío de la Constitución o el intento de perpetuarse más allá de los dos únicos períodos permitidos de por vida.
Ver: www.indignadosmadeinargentina.blogspot.com
FIN
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